OSTEOPATÍA PEDIÁTRICA

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La Osteopatía Pediátrica se presenta como una especialidad dentro de la Osteopatía debido a la importancia del abordaje de las tensiones corporales durante las diferentes etapas de crecimiento. Liberar las distintas tensiones que van surgiendo según el cuerpo se desarrolla, permitirá al bebé o niño ir creciendo en equilibrio además de evitarle problemas y dolencias en su edad adulta.


Es especialmente relevante a edades tempranas: los tejidos responderán mejor ya que el cuerpo no ha empezado todavía a acomodar muchas de las tensiones y bloqueos. En recién nacidos (especialmente en los primeros 6 meses de vida) es donde más tensiones y desequilibrios se pueden corregir, evitando que el cuerpo se desarrolle en torno a los mismos de forma permanente. Se puede tratar al bebé desde el primer día de vida, incluso es factible el tratamiento dentro del vientre de la madre para ir liberando tanto tensiones propias como las relativas a su acomodación en el útero materno.


Mis herramientas básicas de trabajo son la  Terapia Cráneo-Sacral y la Manipulación Visceral. Ambas permiten un abordaje osteopático suave, sutil, seguro, respetuoso pero a la misma vez muy efectivo. Además, está forma de trabajo se basa en técnicas de escucha, lo que permite entrar en comunicación con el cuerpo del bebé o niño sin necesidad de que haya intercambio verbal. Todo ello hace que esta forma de trabajo sea sumamente eficaz a la hora de trabajar con niños y bebés.


Asimismo, es muy importante la comunicación con los padres y su integración dentro de la sesión. Al niño no se le puede concebir como un ente separado de ellos sino todo lo contrario: normalmente, hasta los 7 años tendrá una relación muy estrecha con la madre y de los 7 a los 14 el vínculo con el padre tomará mayor protagonismo. Es importante que el trabajo se haga desde esta globalidad familiar, teniendo en cuenta las interacciones familiares y los fuertes vínculos emocionales que se generan entre ellos.


BEBÉS

Durante el embarazo, el bebé se va quedando poco a poco sin espacio. En las últimas semanas tiene una movilidad muy reducida, lo que puede provocar alteraciones posturales o que su cráneo u otras partes del cuerpo, sufran presiones o tensiones excesivas.

 

Por otra parte el parto, aun no habiendo complicaciones, es un momento traumático para el bebé, tanto física como emocionalmente. El cráneo del bebé sufre una gran presión al atravesar el canal del parto. Esta presión es normal y necesaria para su completa formación y desarrollo. Aun así, es frecuente que su cráneo reciba más presión de la debida o se quede bloqueado en el proceso de salida. En estos casos y más aún en partos con dificultades como por ejemplo cuando el niño viene de nalgas, de cara, con vuelta de cordón, cuando se utilizan fórceps o ventosas en la extracción o en partos por cesárea, el cráneo del bebé estará sometido a un gran estrés quedando acumulado en sus tejidos ciertas tensiones o bloqueos.

 

Muchas de esas tensiones se reajustarán solas con la succión, el llanto o los bostezos del bebé, pero en otros muchos casos podrán derivar en problemas como dificultades de succión, irritabilidad, cólicos, gases, sueño alterado o incluso podrán condicionar el desarrollo futuro del bebé.

 

Con la Terapia Cráneo-Sacral y la Manipulación Visceral se consigue liberar y relajar gran parte de las tensiones que se han quedado almacenadas en los tejidos, permitiendo así que el bebé recupere el equilibrio y evitando posibles disfunciones que puedan aparecer en el futuro.

 

Algunos casos en los que la Osteopatía puede ayudar en bebés son:

 

  • Casos de nacimiento difícil: vuelta de cordón, sufrimiento fetal, partos instrumentados (espátula, fórceps, ventosas), parto podálico, de nalgas o de cara, maniobra de Kristeller (fuerte presión sobre el abdomen de la madre para facilitar el parto del bebé), partos prematuros, etc.

  • Cesáreas, programadas o de urgencias.

  • Partos gemelares o múltiples.

  • Deformaciones o asimetrías craneales, plagiocefalia, braquicefalias, escafocefalias…

  • Asimetrías en la espalda o cara, luxaciones congénitas de cadera, tortícolis congénita, falta de tono muscular o problemas para mantener la cabeza, escoliosis…

  • Amenaza de aborto durante el embarazo.

  • Problemas digestivos: cólicos lactantes, problemas de succión o deglución, regurgitación excesiva,  estreñimiento, gases, colitis, reflujo gastroesofágico, hernia umbilical…

  • Cirugía temprana.

  • Alteraciones del sueño: Insomnio, pesadillas nocturnas, despertares frecuentes.

  • Hiperactividad o falta de actividad llamativa.

  • Llanto excesivo o irritabilidad.

  • Enfermedades de repetición: Bronquitis, bronquiolitis, otitis…

  • Estrabismo, un ojo más grande o más bajo que el otro…

  • Obstrucción del conducto lagrimal.

  • Alergias, dermatitis atópica.

  • Parálisis cerebral infantil, síndrome de Down, autismo.


NIÑOS

A medida que el niño crece, podrán evidenciarse tensiones que no se han manifestado en los primeros años de vida como pueden ser escoliosis, problemas motores, dificultades de aprendizaje etc. Estos trastornos podrán tener su origen en tensiones del cráneo u otras partes del cuerpo. Igualmente los traumatismos, esguinces, fuertes caídas, las ortodoncias… pueden ser causas de tensiones que afecten a su desarrollo y crecimiento.


La Osteopatía Pediátrica supone un apoyo para que el niño crezca y evolucione en las mejores condiciones posibles. La liberación de los bloqueos, disfunciones y tensiones que se vayan encontrando en su cuerpo según se desarrolla, le permitirá ir creciendo en equilibrio además de evitarle problemas y dolencias en su edad adulta.


Algunos trastornos que suelen aparecer en la infancia y en los que la Osteopatía puede ayudar:

  • Trastornos del sueño (pesadillas, terrores nocturnos, enuresis…). 

  • Dificultades en el aprendizaje, dislexia, trastornos del lenguaje, déficit de atención, hiperactividad...

  • Problemas de comportamiento: irritabilidad, trastorno del estado de ánimo...

  • Autismo y dificultades en la integración sensorial.

  • Problemas emocionales, miedos.

  • Trastornos relacionados con el crecimiento, desequilibrios hormonales.

  • Dificultades a nivel de motricidad.

  • Estreñimiento o trastornos digestivos. 

  • Otitis, bronquitis, bronquiolitis, asma, sinusitis y rinitis… de repetición.

  • Escoliosis, hiperlordosis, hipercifosis, pies plano, pie zambo, desviación de rodillas…

  • Problemas dentales: ATM, Bruxismo, ortodoncias.

  • Dolores de cabeza, alteraciones visuales.

  • Traumatismos, esguinces, caídas de nalgas